Súper relajada y satisfecha con su labor en “Saludarnos”, el programa que condujo en canal 7 hasta fines diciembre de 2007 (esta temporada no estará en la programación porque el Ministerio de Salud de la Nación decidió abandonar el patrocinio), Federica cuenta que le espera un ajetreado año de trabajo. Porque los responsables de programación del canal la han convocado para dos ciclos. En el primero, estará al frente de un envío matutino, cuya temática principal será el cuidado de salud. “Me gusta hacer programas de servicios porque te sentís útil a la sociedad y, al mismo tiempo, estás siempre aprendiendo todo el tiempo ”.
En la segunda propuesta conducirá un programa ómnibus los sábados a la noche, junto a alguien que sabe mucho de esto, Juan Alberto Badía. Al mejor estilo del recordado Badía y Compañía pero más aggiornado, ambos repasarán el mundo del espectáculo y correrán el telón del estudio mayor para que solistas y bandas consagradas, además de aquellas que hacen sus primeras armas, deleiten y entretengan a los televidentes de los cuatro puntos cardinales. “Todo el tiempo estoy acercando ideas”, dice la inquieta sagitariana que fue coequiper de Marley, en Teleshow, a fines de la década del 90.
- Pese a que has incursionado en la radio, ¿preferís la televisión?
- Me gusta estar en la tele (comenzó su carrera en Perdona nuestros pecados, al lado de Raúl Portal, justamente en canal 7, una década y media atrás). Soy un auténtico bicho de la tele. Me gusta, me divierte. ¡Ojo! No por el hecho de ser famosa, la paso bien.
- ¿Qué cambió de aquella Federica debutante a la actual?
- Creo que soy más cauta y entiendo mejor los canjes. En una palabra, soy menos inocente.
- Cuando no estás frente a una cámara, ¿en qué ocupás tu tiempo?
- Soy una mujer que mantiene su casa solita, que se organiza con los chicos y, por supuesto, recibo la ayuda de mi madre y del padre de mis hijos. Desde luego, intento que todo salga más o menos bien. Bueno, en general, todas las mujeres hacen lo mismo, ¿no?
- Y cuando todo está en orden, ¿qué hacés?
- Duermo una buena siesta, como un buen asado, leo un buen libro (de Ernesto Sábato, Mario Benedetti o Gabriel García Márquez, sus autores preferidos) y trato de pasarla bomba con los míos.
- ¿Sos de trasnochar?
- No suelo salir, menos de noche. Voy a muy pocos eventos. Soy muy casera y me acuesto temprano.
- ¿Te interesa la moda?
- Me gusta estar informada de la moda. Tiene que ver con la cultura del pueblo.
- ¿Concurrís a los desfiles?
- Sabés que no. En verdad, me nutro de lo que informan en televisión, además de ojear las revistas que te muestran lo nuevo.
- Entonces, ¿consumís lo que te venden los medios?
- No suelo comprar ropa que está moda. Siempre fui así. Para darte un ejemplo, a la entrega de los premios Martín Fierro voy con ropa que alguna vez usó mi madre (carcajada).
- ¿Cuáles son los diseñadores que te atrapan?
- En el plano internacional, desde Armani y la inglesa Betsey Johnson, hasta Gucci. Localmente, Pablo Ramírez. Para colmo, lo que me gusta es lo más caro del perchero.
- Ahora, cuando entrás a un local, ¿sos de volver loca a la vendedora?
- Me gusta atenderme sola y revolver. ¿Mi mayor felicidad? Cuando encuentro lo que está en oferta. Adoro encontrar la ganga.
- Con billetera o tarjeta de crédito en mano, ¿cuál es tu mayor adicción?
- Los zapatos. Tengo muchísimos pares que están en cajas, todas divididas por colores, en cuyos frentes tienen una descripción escrita a mano con una fibra indeleble.
- ¿Podrás adelantarme cuántos pares tenés?
- No lo sé. Solo puedo decirte que me duran mucho. Podría hasta armar un museo.
- ¿Qué dice Facundo, tu pareja?
- Está resignado (carcajada). Periódicamente llego a casa y digo: ‘¡mirá que lindos zapatos que me compré!’.
- Por ejemplo, pasaste por una vidriera que exhibía zapatos amarillos y te los compraste…
- Es que no me puedo contener.
- ¿Cómo te llevás con los colores?
- Me gustan todos los colores y los varío de acuerdo al estado de ánimo.
- Pero, ¿cuáles son tus preferidos?
- Verde y rosa.
- ¿Le das importancia a la ropa interior?
- Soy muy obsesiva. Uso de todos los colores. Eso sí, el color de la bombacha y el corpiño tiene que combinar con la ropa que usaré en el día.
-En la intimidad de tu casa, ¿sencilla o mujer producida?
-Short, remera y descalza.
-¿Nada de zapatos?
-Nooo. La pregunta me recuerda una anécdota. Un día, mis hijos querían que les regalara algo. Entonces, subimos al auto y fuimos hasta una juguetería. Apenas llegamos, me di cuenta de que estaba descalza. Sonrisa mediante, no nos quedó más remedio que regresar a casa y calzarme.
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