Aunque todavía sigue siendo la elegida por algunas marcas para sus campañas publicitarias, el público ya la consagró como conductora y entrevistadora, una especialidad que lleva a la perfección.
A la mañana capitanea, junto a Leo Montero y un grupo de colaboradores, Antes del Mediodía por Telefé y, a la noche, todavía se la ve en la primera serie de entrevistas del programa Divinas Tentaciones que hizo este año para el canal Cosmopolitan.
Conduciendo o entrevistando, su sello “Primero hay que aprender a reírse de uno mismo”, dice ella y no hay nada más que agregar.
-¿Dónde te sentís más “vos”, conduciendo AM (Antes del mediodía) o como entrevistadora en Divinas tentaciones?
-Los dos me gustan pero, indudablemente, me siento más cómoda en el género de la entrevista y, además, me encanta. Es cierto que los programas en cable son más relajados porque se graban con anticipación. No es lo mismo un programa en canal de aire.
-Hace mucho tiempo habías hecho La luna, donde también entrevistabas personajes...
-Sí, ese programa me dio la oportunidad de conocer mucha gente y hacer entrevistas buenísimas como las de Julio Bocca, León Gieco... Se tocaban temas en profundidad pero siempre usando el humor y eso es lo que me gusta. Se genera un clima especial, en cambio en un programa como AM todo va rápido.
-¿Conducirías un Gran Hermano?
-Nunca digo de un trabajo: “Esto jamás lo haría”. No tengo prejuicio con nada, es más, me parece un formato genial. En AM vivimos bastante de Gran Hermano y, por suerte, tengo la libertad de decir lo que me parece de cualquiera de los integrantes. La verdad, me encariñé mucho con los chicos que estaban en el anterior GH y cuando los tenía en el living del programa me inspiraban mucha ternura. En definitiva eran chicos que querían ganarse la vida y decidieron exponerse.
-¿Podrías participar de un reality de esas características?
-No, no podría por el nivel de exposición, es muy elevado. Eso para mí no tiene precio.
-¿Te resulta estresante hacer todas las mañanas un programa en vivo?
-Para nada, trabajar en vivo me encanta, te genera mucha adrenalina. Lo que se complica es el horario. Cuando suena el despertador me siento como cuando iba al colegio y hacía tanto frío que me ponía los pantalones arriba del piyama (risas). Cuando llego al canal y arranco, ya está todo bien y soy re feliz. El programa es bien arriba y buena onda. Si fuera un poco más tarde sería perfecto.
-¿Cómo te sacas el estrés?
-Salgo a correr. Estoy en un grupo de veinte personas que vamos al Golf de Palermo a la noche con un entrenador. Es bárbaro, todos tenemos ocupaciones diferentes: hay uno que fabrica zapatos, un empresario… es genial y me hace bárbaro. Y después, hago cosas tranquis: me gusta quedarme en casa, leer, ver una película. No tengo ninguna excentricidad.
-¿Estás en pareja?
-No, en este momento estoy sola.
-¿Pensás que a los treinta y pico se acentúa la crisis de estar en pareja?
-Absolutamente. Venimos con una mochila bastante cargada y ya no tenemos ese: “Y bueno, está bien…” que teníamos a los veinte. Somos más exigentes. A las mujeres nos pasa que ocupamos otros espacios y nos cuesta.
-¿La histeria está más repartida?
-La histeria es el no concretar algo, como que das vueltas y después todo queda en nada. Antes era muy femenino pero ahora es de los dos, en los hombres de esta edad también se ve mucho.
-¿Alguna vez fuiste una Susanita con respecto al matrimonio y los hijos?
-Sí, yo era de las que decía que a los 30 tenía que estar casada y con dos hijos. Pero después uno va cambiando la perspectiva de las cosas (se ríe).
-¿Te preocupa el tema de tener un hijo?
-Me encantaría tenerlo pero no estaría con alguien para que me haga un hijo. No estoy pendiente del reloj biológico y esa pregunta que te hacen todos: “Y, ¿para cuándo?”, ya no me molesta. Antes me enojaba mucho. Si no puedo tenerlo, adoptaré pero es muy importante, primero, encontrar la pareja. |