Con un bebé en danza
A pocos días de ser mamá primeriza, la mundialmente reconocida coreógrafa y bailarina de tango, luce la panza con la ropa que eligió para su embarazo: elegante, divertida y poco tradicional.

Son las ocho de la noche y Mora llega, como todos los días, a su estudio de Pueyrredón y Paraguay a supervisar que todo esté bien. Alumnos de todas las edades y nacionalidades entran y salen de las clases de tango que se dictan hasta tarde en su escuela. Le falta menos de un mes para que nazca su hija pero todavía no puede parar. "Lo que pasa es que el trabajo es un hobby para mí, venir a la oficina no me resulta pesado. La escuela, la productora de eventos… son muchas cosas y me gusta estar en todo. Por suerte Junior (su marido y pareja de baile) me ayuda muchísimo y tengo un equipo de gente maravillosa. En estos días apago el celular y no hago nada más", dice Mora, a modo de auto promesa. La verdad es que se la ve espléndida. Su figura privilegiada sólo se alteró por la panza que no le impide terminar de decorar su nueva casa, preparar los últimos detalles para la llegada del bebé y seguir poniéndole pasión a su trabajo.

Egresó como bailarina clásica del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón de Buenos Aires, donde hizo su debut profesional. Cuando todavía era una niña, viajó a Rusia a perfeccionar técnicas de ballet clásico de la mano de su primera profesora, Olga Ferri. Incursionó en el jazz e integró el Modern Jazz Ballet como solista.
Luego llegaría el tango. Hoy, Mora Godoy es unos de los exponentes más importantes de esta danza en el mundo.

En pareja con el bailarín brasileño Junior Cervilla, con quien ha compartido el escenario en muchos de sus espectáculos, la productora, coreógrafa y maestra de tango, está en el mejor momento de su carrera profesional y el más feliz de su vida.


-¿Las bailarinas aprenden a caminar dando pasitos de baile?
-(Se ríe) Es un poco así… por lo menos las bailarinas clásicas, porque empezamos muy chicas.

-¿Tus padres tuvieron influencia en la elección de esta carrera?
-No, siempre quise bailar. Cuando veía por televisión a una bailarina, decía: "Eso es lo que yo quiero hacer". A los 8 años me llevaron a tomar clases con Olga Ferri, a los 10 años entraba al Colón y a los 11 debuté profesionalmente.

-Eras muy chica cuando te fuiste a Rusia a perfeccionarte, ¿cómo fue esa experiencia?
-Me llevó Olga (Ferri). Fuimos todo un verano, éramos un grupo de alrededor de veinte alumnas, entre ellas estaba Paloma Herrera. Como experiencia fue fantástica, cuando volvimos seguí mi carrera en el Colón.

-¿No era muy sacrificado para una nena?
-Y…sí. Además, hice todo el colegio primario y secundario. Entraba a las 7,30 al Colón y salía al mediodía, a la 1 de la tarde empezaba el colegio hasta las 6 y a partir de las 7 comenzaba las clases con Olga que terminaban a las 9 de la noche. Así todos los días, al Colón también iba los sábados. Por eso ahora soy tan disciplinada (se ríe).

-¿Cuándo supiste que esto era para toda la vida?
-Nunca dudé, desde muy chica tenía claro lo que quería hacer. Con los años forjé una carrera pero no sólo de bailarina, también de coreógrafa, directora y productora. Hoy no sería yo si no hiciera todas estas cosas.

-¿Es verdad que al tango lo descubriste escuchando a Astor Piazzola en el Colón?
-Sí. Yo era una adolescente, estaba en clase cuando escuché el concierto y logré infiltrarme para mirar. Me encantó. Desde ese momento, cada vez que escuchaba a Piazzola me ponía las zapatillas de punta y lo bailaba como ballet clásico, ni soñaba con bailar tango.

-¿Cuándo hiciste el clic con el tango?
-Mucho después. Cuando terminé con el Colón hice tres años de jazz, recién después vino el tango. Fue una elección y la consecuencia del cierre de una etapa muy importante en mi vida: el ballet.

-Pero el ballet siempre está ahí, ¿no?
-La verdad es que sí, cuando bailo siempre pongo algo del ballet clásico y del jazz. Yo nunca renegué de la formación porque es lo que uno trae para enriquecer y aportar. El tango me permitió crear mi propio estilo de baile.

-¿Hay un tango que disfrutes bailar más que otros?
-Gallo ciego me gusta mucho pero no sé si es el que prefiero bailar arriba de un escenario. Yo disfruto un espectáculo cuando se pudo ensayar bien, cuando se está contando una historia y me siento un personaje de esa historia y, por sobre todas las cosas, cuando tengo un buen partenaire, a veces tiene más fuerza para el show una música hecha especialmente.

-¿Cómo conociste a tu marido?
-Nos conocimos hace muchos años porque empezamos a bailar tango en el mismo momento. El era bailarían de ritmos latinos en Brasil y vino a la Argentina a estudiar tango, así que cada tanto nos cruzábamos en alguna clase. La primera vez que bailamos juntos fue hace siete años en un espectáculo que hice en Madrid. Después protagonizamos en Buenos Aires Tanguera, Tango Emoción, Tangorama y ya no paramos de trabajar juntos. De todas formas, en algunos espectáculos bailamos con otras parejas y Junior, además, tiene su propio show de baile latino. En esto no tenemos problemas porque los dos pensamos que es muy importante el enriquecimiento personal de cada uno.

-¿Cuánto hace que están en pareja?
-Un año y medio.

-Durante todos esos años, ¿eran sólo pareja de baile?
-Por supuesto, los dos estábamos casados y cada uno hacía su vida.

-Pareja, maternidad, todo rápido…
-Siempre digo que no es que tarde muchos años en tener un hijo sino que tarde en encontrar al papá… el hombre con el que quisiera tenerlo. Desde el día que pasó algo entre los dos, sentí que él era esa persona.

-¿Y decidieron tenerlo enseguida?
-Se dio así, no lo buscamos. Justo estábamos en medio de una vorágine infernal de trabajo y estando en Rusia me empecé a sentir cansada y agitada. Me preocupé un poco y cuando volvimos a Buenos Aires fui al médico pero no me encontró nada hasta que me hice un análisis de sangre y saltó que estaba embarazada. Fue una sorpresa hermosa para los dos y desde ese momento hemos disfrutado muchísimo el embarazo. El ya tiene un hijo de su primer matrimonio, ahora viene la nena.

-¿Dejaste de bailar cuando lo supiste?
-Durante los primeros cuatro meses pude bailar y después seguí ocupándome de otras cosas, la verdad es que tuve un embarazo fantástico.

-¿Cómo te imaginás la vida a partir de tu hija?
-No me estoy imaginando ni programando, voy a esperar a ver qué me devuelve ella. En principio, pienso estar los tres primeros meses dedicados exclusivamente a la beba y después volveré a trabajar de a poco. Es un trabajo donde la puedo llevar, esa parte no me asusta.

-¿Sos de planificar o las cosas van surgiendo?
-¿Yo? Organizo absolutamente todo, si abrís mi agenda vas a ver anotado día por día, hora por hora. Pero a partir del mes de junio la tengo en blanco, quiero que sea mi momento. Ahí tengo que parar. Me relaja mucho saber que Junior va a estar al frente de la empresa y que tengo un equipo excelente en el que puedo delegar.

Producción: Susana Elizalde
Maquilló: Melina Brescia para Darío Calcagno
Peinó: Gastón Ramos para Darío Calcagno
Bijou: Luna Garzón
 
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