-¿No sentís que hiciste todo muy rápido y antes de tiempo?
-Creo que, como dicen mis representantes, para que te pasen cosas, tenés que hacer cosas. Las oportunidades le llegan a quien está preparado para recibirlas. Igualmente, a mí no me gusta subir rápido porque, probablemente, bajas rápido, prefiero ir escalón a escalón.
-¿Sos cometitiva?
-Sólo compito contra mí, la idea es superarme a mí misma, nunca miro para los costados. No me importa lo que esté haciendo la de al lado porque es diferente, ni mejor ni peor... distinta.
-¿Te molestó cuando te identificaban por el parecido a Pampita?
-Cómo me iba a molestar si me estaban comparando con la modelo que seduce a todo el país, ella ya está consagrada y tiene diez años de carrera. Ahora, ya saben que yo soy Luli.
-¿En algún momento te dio miedo caer en los desbordes de la profesión?
-No, cuando vi lo que le pasaba a las chicas que entraban en eso de no comer, salir mucho y dejarse llevar por los excesos, tuve claro lo que no quería. Tengo muy instalados los valores que me transmitió mi familia y no me interesa probar nada que no me sume a mí ni a mi carrera.
-La anorexia volvió a ser noticia en el ámbito de las modelos, ¿qué pensás de este tema tan polémico?
-Me parece que la anorexia no es sólo producto de no comer, atrás hay una necesidad de llamar la atención. Generalmente, se trata de personas que tienen muchas falencias espirituales y lo canalizan por lo físico.
-¿Pero no existe la presión del “no engordes”?
-Está claro que para ser modelo hay que ser flaca. Yo no siento esa presión porque no desfilo alta costura. Como poco pero de todo y no me privo de un asado con achuras y postre. Además, hago Pilates y masoterapia que es un tratamiento para las piernas y la cola. Ojo, no me hice ninguna cirugía, las lolas son mías (risas).
-¿Cómo te sentiste trabajando en Tendencia?
-Aprendí muchísimo y cumplí un ciclo que terminó en diciembre.
-¿Qué te depara el 2007?
-Viene muy bien, tengo dos propuestas: una para conducción y otra de actuación pero, por ahora, no puedo decir nada más.
“Voy cómoda por la vida”
Para Luli Fernández la ropa, lejos de ser un problema, es su emblema de libertad total. “Voy cómoda por la vida. Soy muy relajada: jean, musculosa y ojotas y si tengo una fiesta o un evento importante, me pongo un vestido corto, nunca largo”, cuenta ella y agrega que su calzado preferido son las botas texanas que usa en invierno o verano: “Lo más canchero que puede haber es un vestido cortito con texanas”. |