° UVB: a pesar de ser absorbidos por la capa de ozono, penetran hasta 30 capas de la piel. Son más potentes por la mañana y los responsables de las quemaduras.
° UVC: es el tipo de radiación más peligrosa y, si bien es absorbida por la capa de ozono antes de llegar a la superficie de la tierra, teniendo en cuenta el daño de ésta, son una amenaza.
SOL BUENO VS. SOL MALO
Ahora que incursionamos en la acción de las radiaciones solares, nos detendremos en los beneficios que podemos obtener a través de la exposición al sol como así también en los daños que puede llegar a causarnos si no nos cuidamos:
Beneficios:
° Aumenta el bienestar potenciando las defensas.
° Afecta favorablemente los ritmos biológicos que gobiernan desde la temperatura del cuerpo hasta el sistema hormonal.
° Estimula el mecanismo de producción de la vitamina D, fundamental para la estructura ósea. Sin suficiente vitamina D, el cuerpo no sería capaz de utilizar el calcio que necesita, pudiendo esto causar raquitismo –huesos blandos- que afecta mayormente a niños pequeños y osteoporosis –huesos débiles que pueden romperse fácilmente–.
° Contribuye para que los músculos y nervios funcionen adecuadamente.
Perjuicios:
° Los daños producidos por el sol en el corto plazo son: irritación, dolor, eritemas –enrojecimiento– y edemas a causa de la quemadura.
° A largo plazo, puede producir cánceres cutáneos y fotoenvejecimiento. Esto se debe a la suma de efectos dañinos de los rayos ultravioletas a lo largo de toda la vida. No es una toma intensa inmediata de sol la que provoca fotoenvejecimiento, sino la acción nociva de la acumulación, de ese sol desde la infancia hasta la vejez.
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